<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424</id><updated>2011-04-21T14:26:31.094-07:00</updated><title type='text'>horror vacui</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424.post-109926605327138331</id><published>2004-10-31T15:24:00.000-08:00</published><updated>2004-10-31T15:53:19.736-08:00</updated><title type='text'>La guerra y el espectáculo</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;img style="WIDTH: 232px; HEIGHT: 344px" height="476" src="http://www.jonathonbaker.com/onlythepigeonssawitcoming.jpg" width="289" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;El montaje de la guerra del Golfo fue un claro ejemplo de lo que los situacionistas llaman el espectáculo — el desarrollo de la sociedad moderna hasta el punto en el que las imágenes dominan la vida. La campaña de relaciones públicas fue tan importante como la militar. La manera en que la táctica escogida fuese presentada en los medios de comunicación tenía un importante valor estratégico. No importaba tanto el valor “quirúrgico” del bombardeo como su cobertura por los medios de comunicación; si las víctimas no aparecían era como si no existieran. El efecto “Nintendo” funcionó tan bien que los eufóricos generales tuvieron que tomar precauciones contra el exceso de euforia general, por miedo a que cualquier fallo en su estrategia pudiera provocar una desilusión posterior. Las entrevistas con los soldados en el desierto revelaron que ellos, como los demás, dependían casi totalmente de los medios de comunicación para conocer lo que supuestamente estaba ocurriendo. El dominio de la imagen sobre la realidad fue percibido por todo el mundo. Una parte importante de la cobertura se dedicó a la “cobertura de la cobertura”. Dentro del espectáculo mismo se presentaron debates superficiales sobre el nuevo grado obtenido por la espectacularización universal instantánea y sus efectos sobre el espectador.&lt;br /&gt;El capitalismo del siglo XIX produjo una alienación que separó a la gente de ellos mismos y de los demás al haberlos apartado previamente de los productos que generaban. Esta alienación fue en aumento a medida que estos productos se iban convirtiendo en espectáculos contemplados de forma pasiva. El poder de los medios de comunicación es sólo la manifestación más obvia de este desarrollo; en un sentido amplio, el espectáculo es todo lo que, desde el arte hasta los políticos, se ha convertido en “representaciones” autónomas de la vida. “El espectáculo no es una colección de imágenes, es una relación entre las personas mediatizada por las imágenes” (Debord, La Sociedad del Espectáculo). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 182px; HEIGHT: 280px" height="388" src="http://www.jonathonbaker.com/dontmesswithtexas.jpg" width="224" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Además de los beneficios del comercio de armas, del control del petróleo, de las luchas de poder internacionales y de otros factores que han sido tan ampliamente debatidos que no necesitan comentario alguno, la guerra implica contradicciones entre las dos formas básicas de la sociedad del espectáculo. En el espectáculo difuso la gente se encuentra perdida entre la variedad de exhibiciones, mercancías, ideologías y estilos distintos que se presentan para su consumo. El espectáculo difuso surge en sociedades donde reina la pseudoabundancia (EE.UU. es el prototipo y, de momento, el líder mundial indiscutible en producción de espectáculo, a pesar de su declive en otros aspectos), pero esta forma de espectáculo se extiende a través de los medios de comunicación a otras zonas menos desarrolladas, donde actúa como una auténtica forma de dominio.&lt;br /&gt;El régimen de Sadam es un ejemplo de la forma opuesta: el espectáculo concentrado. En él se condiciona a la gente para que se identifique con la imagen omnipresente de su líder totalitario, en compensación por estar prácticamente privada de todo lo demás. Esta concentración de imágenes está normalmente asociada a una concentración de poder económico, capitalismo de estado, en el que el mismo estado se ha convertido en la única empresa capitalista propietaria de todo (tenemos ejemplos clásicos en la Rusia de Stalin y en la China de Mao); puede aparecer también dentro de las economías mixtas del tercer mundo (como el Irak de Sadam) o incluso, en época de crisis, dentro de economías altamente desarrolladas (como la Alemania de Hitler). Pero en conjunto, el espectáculo concentrado es un burdo recurso provisional para zonas que todavía no son capaces de sustentar la variedad de ilusiones del espectáculo difuso, y a la larga acaba por sucumbir a este último, que es más flexible (como ha pasado recientemente en Europa Oriental y en la Unión Soviética). Al mismo tiempo, la forma difusa tiende a incorporar ciertos rasgos de la concentrada.&lt;br /&gt;La guerra del Golfo ha reflejado bien esta convergencia. El mundo cerrado del espectáculo concentrado de Sadam se diluyó bajo los focos globales del espectáculo difuso, mientras él usó la guerra como pretexto y campo de experimentación de tradicionales técnicas de poder típicamente “concentradas”: censura, puesta en marcha del patriotismo, supresión de la disidencia. Pero los medios de comunicación están tan monopolizados, son tan penetrantes y (a pesar de algunas quejas simbólicas) están tan al servicio de la política de los dirigentes, que los métodos abiertamente represivos apenas fueron necesarios. Los espectadores, que en realidad pensaban que expresaban sus propios puntos de vista, repetían como loros las frases propagandísticas y debatían asuntos secundarios que los medios de comunicación habían imbuido en ellos día tras día, y como en cualquier otro espectáculo deportivo “apoyaban” y animaban fielmente al equipo de casa en el desierto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 181px; HEIGHT: 235px" height="390" src="http://www.jonathonbaker.com/heart.jpg" width="287" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Este dominio de los medios estuvo reforzado por el propio condicionamiento interno del espectador. Cuando la gente está reprimida social y psicológicamente, es fácil atraerla a espectáculos de violencia, que permiten a sus acumuladas frustraciones explotar en orgasmos de orgullo y odio colectivo socialmente aceptables. Al estar privados de logros significativos en su propio trabajo y en su ocio, participan indirectamente de las empresas militares que tienen un indiscutible efecto real. Como carecen de una comunidad genuina, se emocionan ante la idea de compartir un proyecto común, aunque sólo sea el de luchar contra el mismo enemigo, y reaccionan con enfado ante cualquiera que contradice su imagen de unión patriótica. La vida del individuo puede ser una farsa, la sociedad puede estar descomponiéndose, pero todas las complejidades y dudas quedan temporalmente olvidadas en la seguridad personal que le procura la identificación con el estado.&lt;br /&gt;La guerra es la expresión más fiel de lo que es el estado y es su refuerzo más poderoso. Así como el capitalismo debe crear necesidades artificiales para sus mercancías cada vez más superfluas, el estado debe crear sin cesar conflictos artificiales de intereses que requieran su violenta intervención. El hecho de que el estado casualmente provea unos cuantos “servicios sociales” camufla simplemente su naturaleza fundamental de “protector chantajista”. La guerra entre dos estados produce el mismo resultado final que si cada uno hubiera combatido a su propio pueblo, el cual tiene luego que pagar impuestos para los gastos. La guerra del Golfo fue un ejemplo especialmente horrendo: varios estados vendieron ávidamente miles de millones de dólares en armas a otro estado, después masacraron a cientos de miles de reclutas y civiles en nombre de una neutralización de su inmenso y peligroso arsenal. Las corporaciones multinacionales que son dueñas de estos estados pueden ahora ganar miles de millones de dólares reponiendo armamento y reconstruyendo los países que han arrasado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 176px; HEIGHT: 271px" height="409" src="http://www.jonathonbaker.com/noticeme.jpg" width="228" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Cualesquiera que sean las complejas consecuencias de la guerra en Oriente Medio, una cosa es cierta: el primer objetivo de todos los estados y de los que se están gestando, muy por encima de todos sus intereses discordantes, será aplastar o absorber cualquier movimiento popular auténticamente radical. En este tema, Bush y Sadam, Mubarak y Rafsanyani, Shamir y Arafat son todos cómplices. El gobierno americano, que hipócritamente insistió en que su guerra “no era contra el pueblo de Iraq sino contra su brutal dictador”, ha dado ahora “luz verde “ a Sadam para destruir y torturar a los iraquíes que se alzaron valientemente contra él. Algunos oficiales americanos admiten abiertamente que prefieren el mantenimiento de un régimen militar-policial en Iraq (con o sin Sadam) a cualquier forma de independencia democrática que podría “desestabilizar” la zona, es decir, que pudiera animar a sus vecinos a hacer lo mismo contra sus propios gobernantes.&lt;br /&gt;En América el “éxito” de la guerra ha desviado la atención de los agudos problemas sociales que el sistema es incapaz de resolver, a la vez que ha reforzado el poder de las tendencias militaristas entre los dirigentes y la autocomplacencia de los espectadores patrióticos. Mientras estos últimos están ocupados observando las reposiciones de la guerra en los medios de comunicacion y exultantes ante los desfiles victoriosos, la cuestión más importante que nos queda por saber es qué hace la gente que percibe todo este entramado.&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;Lo más significativo en el movimiento contra la guerra del Golfo fue su inesperada espontaneidad y diversidad. En el espacio de unos días cientos de miles de personas de todo el país, la mayoría de las cuales nunca antes había estado en una manifestación, iniciaron o tomaron parte en sentadas, bloqueos, conferencias informales y en una gran variedad de acciones diversas. En febrero las organizaciones que habían convocado las marchas de enero — algunas facciones de los que normalmente habrían tendido a formar una “unidad popular” bajo su propia estructura burocrática — reconocieron que el movimiento estaba muy lejos de su control o de ser centralizado, y acordaron dejar las riendas a la iniciativa de las bases locales. La mayoría de los participantes habían considerado las grandes manifestaciones simplemente como puntos de encuentro, mientras permanecían mas o menos indiferentes ante las organizaciones oficialmente a cargo (a menudo ni siquiera se molestaban en escuchar sus peroratas). La interacción real no era entre el estrado y la audiencia sino entre los mismos individuos, que llevaban pancartas caseras, que repartían sus propios folletos, tocaban su música, hacían teatro en la calle, discutían sus ideas con amigos y extraños, y descubrían un sentido de comunidad frente a la locura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 147px; HEIGHT: 433px" height="650" src="http://www.jonathonbaker.com/justblowandpoof!.jpg" width="191" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Sería un triste despilfarro de energía si estas personas se convirtieran en simples números; si se dejasen embaucar en proyectos políticos de orden cuantitativo que reducen todo al mínimo común denominador; si pidieran monótonamente votos para elegir políticos “radicales” que inevitablemente los traicionarían; si se dedicasen a recoger firmas de apoyo de leyes progresistas que, aunque se aprueben, suelen tener poco efecto, a conseguir colegas para manifestaciones cuyo número será, de cualquier manera, rebajado o ni siquiera citado por los medios de comunicación. Si ellos quieren oponerse a un sistema jerárquico deben rechazar la jerarquía en sus propios métodos y relaciones. Si quieren acabar con el aletargamiento producido por este continuo espectáculo, deben usar su propia imaginación, sus propias ideas. Si quieren incitar a otros, ellos mismos deben arriesgarse a experiencias comprometidas.&lt;br /&gt;Los que observaron la dinámica de la guerra se dieron cuenta, si no se habían dado antes, de lo mucho que los medios de comunicación falsean la realidad. La participación personal en el tema hizo este apercibimiento mucho más intenso. Tomar parte en una marcha por la paz de cientos de miles de personas y ver que se le dedica el mismo tiempo en los medios de comunicación que a una manifestación a favor de la guerra de unas docenas de personas es una experiencia instructiva. Te pone delante la extraña irrealidad del espectáculo, así como te hace cuestionar la conveniencia de las tácticas basadas en la propagación de puntos de vista radicales a través de los medios de comunicación. Incluso cuando la guerra estaba todavía en marcha, los manifestantes vieron que tenían que enfrentarse con estas cuestiones, y en incontables discusiones y simposios sobre “la guerra y los medios de comunicación” examinaron, no sólo las descaradas mentiras y el claro encubrimiento de información, sino los más sutiles métodos de distorsión utilizados: uso de imágenes cargadas de emoción, aislamiento de un hecho de su contexto histórico, limitar el debate a opciones “realistas”; presentar puntos de vista opuestos de manera trivial, personificación de complejas realidades (Sadam = Iraq); objetivación de las personas (“daños colaterales”), etc. Estos análisis continúan y están dando lugar a una verdadera industria de artículos, discursos y libros que analizan todos los aspectos de la falsificación que hacen los medios de comunicación.&lt;br /&gt;Los más ingenuos ven estas falsificaciones como simples errores o desvíos que podrían ser corregidos si gente suficiente telefoneara para quejarse, o, en su lugar, presionaran a los medios de comunicación para que presentasen una gama más amplia de puntos de vista. En su aspecto más radical esta perspectiva se expresa en la limitada pero sugestiva táctica de formar piquetes frente a un medio concreto.&lt;br /&gt;Algunos, conscientes de que los medios de comunicación están en manos de los mismos intereses que dominan el estado y la economía y así inevitablemente servirán a sus propios intereses, se concentran en divulgar a través de los medios de comunicación alternativos la información que se ha ocultado. Pero el exceso de información sensacionalista constantemente lanzada en el espectáculo es tan sofocante, que la revelación de una nueva mentira, escándalo o atrocidad, rara vez conduce a algo más que a incrementar la depresión o el cinismo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 257px; HEIGHT: 309px" height="437" src="http://www.jonathonbaker.com/allthisaroundmeandigetcheese.jpg" width="257" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Otros tratan de romper esta apatía recurriendo a técnicas de manipulación de la propaganda y la publicidad. Se cree, por ejemplo, que una película antimilitarista tiene un efecto “poderoso” si presenta un aluvión de los horrores de la guerra. El efecto real subliminal de tal descarga es si acaso pro-militarista. El espectador queda atrapado en una irresistible avalancha de caos y violencia (mientras permanece confortablemente sentado contemplándolo) y eso es precisamente lo emocionante de la guerra para los espectadores hastiados. Agobiar a la gente con una rápida sucesión de imágenes que tocan puntos sensibles sólo les confirma en su habitual sensación de incapacidad ante un mundo mas allá de su control. Espectadores con una máxima capacidad de atención de treinta segundos pueden quedar momentáneamente invadidos por una repulsión hacia la guerra a causa de las imágenes de niños bombardeados con napalm, pero también pueden fácilmente dejarse llevar por un arrebato fascista a la vista de otras imágenes al día siguiente — por ejemplo, imágenes de personas que queman una bandera.&lt;br /&gt;A pesar de sus mensajes aparentemente radicales, los medios de comunicación alternativos han reproducido generalmente la relación dominante espectáculo-espectador. Lo importante es socavarla — combatir en primer lugar el condicionamiento que hace a la gente susceptible de ser manipulada por los medios de información. Lo cual significa en definitiva combatir la organización social que produce este condicionamiento, y que convierte a las personas en espectadoras de aventuras prefabricadas porque se les ha impedido crear las suyas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;BUREAU OF PUBLIC SECRETS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317424-109926605327138331?l=horroralvacio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/109926605327138331/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317424&amp;postID=109926605327138331' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109926605327138331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109926605327138331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/2004/10/la-guerra-y-el-espectculo.html' title='La guerra y el espectáculo'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424.post-109650187766082513</id><published>2004-09-29T16:41:00.000-07:00</published><updated>2004-09-29T16:59:07.903-07:00</updated><title type='text'>la hez de la humanidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://www.elangelcaido.org/fotos/weegee.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;LA HEZ DE LA HUMANIDAD&lt;br /&gt;Paul Mattick&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Nota del traductor&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El presente artículo discute principalmente la relación entre condiciones de vida y conciencia revolucionaria. Fue escrito durante la gran depresión, cuando el desempleo en EEUU, Gran Bretaña y muchos otros países occidentales alcanzó y en algunos casos rebasó el 30%. La versión original, titulada "The scum of humanity", apareció en la revista International Council Correspondence [Correspondencia Consejista Internacional] en marzo de 1935. La colección completa de esa revista con su predecesoras Living Marxism y su continuadora New Essays fue reimpresa en edición facsímil por Greenwood Reprint Corporation (Westport, Connecticutt, 1970). La presente traducción se ha hecho a partir de esa edición facsímil. En la versión original el artículo apareció sin firma. Tanto por su contenido como por su estilo el texto es claramente atribuible a Paul Mattick, que era el editor de la revista. De hecho el artículo consta como tal en la bibliografía de Paul Mattick preparada con la colaboración de Paul Mattick hijo. En el original los distintos aprtados del texto estaban simplemente numerados. Los títulos de los apartados de la presente versión, entre corchetes, son del traductor.&lt;br /&gt;Paul Mattick nació en Alemania en 1904 y murió en Estados Unidos en 1984. Participante en el movimiento revolucionario alemán a finales de la primera guerra mundial, en los grupos espartaquistas, emigró en 1926 a EEUU donde trabajó en la industria automovilística, fue activo en el movimiento de desempleados durante los años treinta y editó diversas revistas de la izquierda consejista. Entre artículos y libros la bibliografía de Mattick excede de 500 títulos en alemán y en inglés.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img src="http://www.elangelcaido.org/fotos/casasola.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La hez de la humanidad&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una persona poco familiarizada con cuestiones políticas que asista a reuniones de trabajadores, exceptuando las de desempleados, probablemente se verá sorprendida por el hecho de que la mayor parte de los presentes no forma parte de los estratos más pobres del proletariado. Los trabajadores mejor organizados son, por supuesto, los pertenecientes a la llamada aristocracia obrera, que asume una posición social entre la clase media y el proletariado genuino. Las organizaciones sindicales de estos estratos defienden los intereses vitales directos de sus miembros, proporcionándoles ventajas inmediatas, y ni son capaces de politizar a sus adherentes en un sentido socialista ni tampoco lo intentan. Por otra parte, el movimiento obrero radical solo puede proporcionar a sus adherentes satisfacción ideológica, no ventajas materiales. Y es precisamente por esta razón por lo que es incapaz de alcanzar a las capas realmente empobrecidas del proletariado. Esta parte, por su misma miseria, se ve obligada a preocuparse solamente de sus intereses más perentorios y directos si es que no quiere dejar la vida misma. Por esa razón los movimientos políticos radicales de la clase obrera oscilan entre dos polos de la población trabajadora, la aristocracia obrera y el lumpenproletariado. El peso de la organización lo llevan elementos que aunque no se hacen ilusiones sobre las nulas posibilidades genuinas de avance personal en la sociedad actual, mantienen un nivel de vida que les permite dedicar dinero, tiempo y energías a esfuerzos cuyos frutos, en forma de mejoras reales materiales para ellos mismos, quedan diferidos a un incierto futuro. Estos militantes se enfrentan a la sociedad actual desde el reconocimiento de que hay que cambiarla, a pesar de lo cual a ellos les resulta posible vivir en ella.&lt;br /&gt;La actividad del movimiento obrero radical en tiempos no revolucionarios se dirige fundamentalmente a transformar la ideología predominante. La agitación y la propaganda exigen sacrificios materiales y no proporcionan ventajas materiales. Los miembros activos de las organizaciones obreras deben tener tiempo disponible. Son militantes que confían en que las masas se transformarán en un sentido revolucionario, pero mientras tanto hacen lo posible por acercar el día del cambio y se dedican a educar, discutir y filosofar. Los elementos de la clase obrera que simpatizan con esas ideas pero que por sus circunstancias vitales no están en posición de esperar, se ven continuamente rechazados por estas organizaciones. Las fluctuaciones de militancia en el movimiento radical no son solo resultado de falsas políticas o de falta de tacto de la burocracia en su trato con los miembros todavía ideológicamente inestables. Son también resultado de la compulsión crecientemente imperiosa de un estrato cada vez mayor de trajadores empobrecidos a "limitar sus miras". La actividad del movimiento del que esperan ayuda solo les proporciona palabras y un algo en que perder el tiempo. No solo no les ayuda sino que les dificulta su lucha individual por la existencia, una lucha que se hace cada vez más difícil, que cada vez consume más horas y más esfuerzo psicológico cuanto más se extiende la penuria en la sociedad y cuanto más se hunde el individuo. Independientemente de la propaganda socialista que hayan absorbido, sus condiciones de existencia les empujan a acciones que son opuestas a sus convicciones y como resultado esas mismas convicciones antes o después se desvanecen, ya que son "inútiles en la práctica".&lt;br /&gt;Esa es también una de las razones por las que el movimiento político de la clase obrera se quiebra en los periodos de recesión y funciona mejor en tiempos de reactivación económica. Y por ello, a partir de su "experiencia" una gran parte del movimiento obrero ha tomado una posición abiertamente hostil contra la idea de que el empobrecimiento de las masas es sinónimo de crecimiento de las ideas revolucionarias. A quienes mantienen esta teoría del empobrecimiento se les señala repetida y apasionadamente la existencia del lumpenproletariado, como prueba de que el empobrecimiento hace a las masas apáticas en vez de revolucionarias y las pone en oposición al proletariado más que en disposición de servirlo, ya que la clase dominante a menudo aprovecha al lumpen para sus propias necesidades. Y de esta forma el movimiento obrero se esfuerza con gran celo en mejorar la posición económica de los trabajadores, considerando que precisamente de esa manera se elevarará la conciencia de clase del proletariado. De hecho, en el periodo de avance de la sociedad capitalista la mejora del nivel de vida del proletariado fue paralela al crecimiento de los sindicatos y organizaciones políticas obreras y al fortalecimiento de la conciencia política de los trabajadores. Pero esta conciencia, como las organizaciones mismas, no era revolucionaria. Por lo tanto, la teoría de la elevación del nivel de vida del proletariado como medio de avance revolucionario resultó tan desmentida como la teoría de la pauperización. La dificultad fue resuelta mediante la explicación desgraciada y absurda de que la actitud reaccionaria de los trabajadores organizados era resultado de sus direcciones reaccionarias. La contradicción que implica el combatir el empobrecimiento y al mismo tiempo mantener que es necesario se consideraba lesiva para la existencia de la organización. Las masas no pueden ser atraídas hacia la organización sin recibir al mismo tiempo algunas promesas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;La convicción, basada en una visión superficial de los fenómenos, de que el empobrecimiento hace a las masas reaccionarias en vez de revolucionarias, y la repugnancia hacia el lumpenproletariado como manifestación viviente de esta "verdad" fue durante mucho tiempo una característica común del movimiento político de la clase obrera y todavía surge en el debate político cuando se trata de explicar la ayuda reclutada por la clase dominante en el campo del proletariado. El escaso grado de organización y la conciencia de clase relativamente subdesarrollada de los desempleados tiende aparentemente a refutar la teoría del empobrecimiento. Lo mismo ocurre con la función que cumple el lumpen en la sociedad. Por supuesto es esta "hez de la humanidad" la que, en alianza con la pequeña burguesía y a las órdenes del capital monopolista llena las filas del fascismo. Los elementos que el movimiento fascista atrae desde los círculos de la clase obrera esperan y obtienen ventajas que en cualquier caso son inmediatas, aunque puedan ser pequeñas. Esos elementos no se vinculan a ningún movimiento por motivos ideológicos, que sobrepasan en mucho sus posibilidades. Que las ventajas sean de carácter meramente temporal no preocupa a esos elementos que, por supuesto, viven permanentemente "al día". Reprocharles con la acusación de traición a su clase es simplemente atribuirles la posibilidad de una conciencia y un conjunto de convicciones, lo cual es un lujo que su propia forma de vida excluye. Ellos actúan por sus intereses más próximos y, a ese respecto, incluso la gran mayoría de los trabajadores acepta a la larga el movimiento fascista, pasiva o activamente, para no perjudicarse a sí mismos. Quién pasa primero y quién después al campo del enemigo de clase depende del grado de empobrecimiento de cada uno. Aparte de todo esto, la investigación de las ciencias sociales en casi todos los países muestra que la declinación de las tendencias revolucionarias se asocia con el empobrecimiento de las masas. Esas conclusiones se basan exclusivamente en los últimos pocos años y por ello lo único que indican es que inicialmente el empobrecimiento se asocia con la regresión de las tendencias revolucionarias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img src="http://www.elangelcaido.org/fotos/weston.jpg" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Lumpenproletariado y organizaciones obreras&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;El concepto de lumpenproletariado no es de ninguna forma un concepto claramente delimitado. Los grupos comunistas a la izquierda del movimiento obrero oficial parlamentario y sindicalista le han dado tal amplitud al concepto que este se ha convertido prácticamente en un insulto para calificar a todos los elementos que en virtud de su situación de clase deberían naturalmente incluirse en el proletariado, pero que realizan algún tipo de servicio para la clase dominante. En esta concepción, el elemento lumpen no está integrado tanto por "la hez de la humanidad" como por "la flor y nata", es decir, por la burocracia del movimiento obrero. En esta extensión del concepto se refleja el odio dirigido contra los vendidos y conscientemente queda fuera de consideración el que la traición es más el producto de todo el desarrollo histórico que del interés propio personal de los líderes corruptos.&lt;br /&gt;Pero según la idea más extendida en el movimiento obrero, el término lumpenproletariado incluye los muchos elementos básicos de la sociedad actual que son arrojados a la lucha directamente en oposición a los trabajadores; por ejemplo guardias y vigilantes, provocadores, soplones, esquiroles, etc. Sin embargo, para el movimiento obrero reformista que lucha por alcanzar el poder en la sociedad actual estos elementos pierden su carácter de lumpenproletariado tan pronto como la burocracia reformista consigue una participación en el gobierno. Los guardias se convierten entonces en "compañeros de uniforme"; los agentes de la policía secreta, en dignos ciudadanos que protegen al país de la amenazante anarquía; y los esquiroles, en "trabajadores técnicos de emergencia". Un cambio de gobierno es suficiente para borrar de estos elementos el estigma de lumpen.&lt;br /&gt;Los matones y represores de la sociedad existente o de cualquier otra sociedad de clases antagónicas no pueden ser incluidos propiamente en el concepto de lumpenproletariado, ya que resultan completamente necesarios en la práctica social. Esto no es aplicable a los esquiroles, pero incluso a estos habría que excluirlos del lumpen ya que, como decía Jack London, "con raras excepciones, todo el mundo es un esquirol". De hecho, al esquirol solo se le puede reprochar desde el punto de vista de un orden social que aún no existe. De momento actúa en completo acuerdo con la práctica social, que a pesar de haber convertido la producción en un proceso intensamente social, no permite otra regla de conducta que la búsqueda del interés privado. El esquirol todavía no ha comprendido ni experimentado suficientemente en la práctica que son precisamente sus necesidades individuales las que habrían de moverle a la acción colectiva. Todavía no está suficientemente desilusionado por la improductividad de los esfuerzos destinados a hacerse un lugar partiendo de los fundamentos de la presente sociedad. Espera asegurarse prebendas a partir de su mejor adaptación a la práctica social y solamente a partir de la inutilidad de sus esfuersos podrá convencerse de que en realidad permanece al margen de tal sociedad, por mucho que se esfuerce en hacerle justicia. Por más que los trabajadores se vean forzados a luchar contra los esquiroles, estos no pueden ser considerados lumpenproletariado.&lt;br /&gt;Como las relaciones de producción capitalistas sirven para hacer avanzar el desarrollo general humano durante un cierto periodo histórico, estos "elementos básicos de la sociedad" pertenecientes a la clase obrera deben ser considerados elementos productivos, aún a pesar de su parasitismo y su hostilidad a los trabajadores. Si la capacidad productiva de la sociedad se multiplica a ritmo vertiginoso por las relaciones de mercado y competencia, los medios para salvaguardar y promover esas relaciones deben entenderse como instrumentos productivos. Y solo puede oponerse propiamente a esos medios quien se opone a la sociedad misma. La función de ambos grupos del proletariado, el directamente productivo y el indirectamente productivo, que garantiza la seguridad de la sociedad, difieren en la forma pero en principio, sirven a los mismos propositos. El derrocamiento de la sociedad existente mostraría de una vez que el concepto de lumpenproletariado es aplicable solamente a los marginados de la sociedad que son aceptados por la nueva sociedad como sucesores de la vieja: los vagos y los delincuentes que aún siendo un producto de la actual sociedad que constantemente los niega y los usa, han se der también combatidos en la nueva sociedad. Estos elementos no son otros que los habitualmente considerados como "hez de la humanidad": vagabundos, "camellos", prostitutas, chulos, delatores, ladrones, estafadores, etc.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img src="http://www.elangelcaido.org/fotos/underhill.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lumpenproletariado y capitalismo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando todavía podía negarse que el desempleo es un fenómeno social normal porque las reactivaciones temporales ocultaban el hecho de que es inseparable del actual sistema, una gran parte de la criminología burguesa consideraba todas las actividades y tendencias delictivas en los estratos inferiores de la población como originadas primariamente en la vagancia. Esta actitud se veía reforzada incluso en círculos obreros y los trabajadores organizados con unos ingresos relativamente regulares miraban con no poco desprecio a los pordioseros que vagaban por ciudades y carreteras. El origen de esa "vagancia", si es que este término puede servir realmente para explicar algo, no era motivo de preocupación para quienes juzgaban. El movimiento socialista, por supuesto, hacía responsable a la sociedad actual. Y sin embargo, cuando los propios socialistas tenían ocasión práctica de combatir estas tendencias, de lo único que sabían hacer uso era del código penal del derecho burgués.&lt;br /&gt;La miseria, el lumprenproletariado y la delincuencia no son resultado de las crisis capitalistas. Esas crisis solo pueden explicar el gran aumento de estos fenómenos. El desempleo acompaña todo el desarrollo del capitalismo y es necesario en el actual sistema productivo para mantener los salarios y las condiciones de trabajo a niveles bajos correspondientes a lo que exige una economía generadora de ganancias. A pesar de que el desempleo por sí solo no explica la hegemonía del capital sobre los trabajadores, sí explica el reforzamiento de esa hegemonía. Independientemente del efecto providencial que tiene el ejército industrial de reserva sobre la tasa de ganancia obtenida por las diversas empresas, la misma existencia de ese ejército tiene su base en las leyes económicas que determinan el funcionamiento de la sociedad capitalista. La tendencia de la acumulación del capital a producir capital superfluo por una parte y exceso de población por otra se ha convertido en una dolorosa e innegable realidad. De esta manera hay que admitir, aunque sea a regañadientes, que el desempleo nunca podrá ser eliminado del todo. Así los esfuerzos se dirigen menos a combatirlo que a disminuir los peligros que implica para la sociedad. De ahí también las vigorosas discusiones sobre la reforma del sistema penal, que son un reflejo de los cambios habidos en el mercado laboral. Incluso H. L. Menken, en un número reciente de Liberty ha propuesto introducir en el sistema penal estadounidense prácticas como las de China, a saber, la eliminación física ilimitada de los delincuentes con o sin prueba de culpabilidad, una forma de justicia habitual en los países en los que existe sobrepoblación crónica. En Alemania se habla de introducir el castigo corporal que estuvo en boga durante la Edad media, ya que las prisiones han dejado de ser instrumentos disuasivos y la fuerza de trabajo gratuita de los presos ya no puede utilizarse. La mayor miseria que resulta de las crisis permanentes y el desempleo a gran escala disminuye el miedo al castigo, ya que la vida en la cárcel no es mucho peor que la existencia fuera de ella. Los delincuentes cada vez son más, lo que empuja a una ulterior brutalizatción de los castigos y de ahí a la imposibilidad de reformar a los internos de las prisiones. Como ha dicho [George] Bernard Shaw, "cuando se llega a los estratos más pobres y más oprimidos de nuestra población se encuentran condiciones de vida tan miserables que resulta imposible administrar una prisión humanamente sin hacer la vida del delincuente menos mala que la de muchos ciudadanos libres. Si la prisión no es peor que los barrios bajos en cuanto a miseria humana, los barrios bajos se vaciarán y las prisiones se llenarán". De forma que el castigo legal no solo es bárbaro y se ve empujado a mayor barbaridad, sino que sus instituciones se convierten en semilleros de delincuencia, como prueban las estadísticas que muestran que la mayoría de quienes estuvieron en prisión vuelven otra vez a ser encarcelados.&lt;br /&gt;De todas formas, la animalizacion de los seres humanos, un fenómeno ligado con el desarrollo de la sociedad capitalista y que tiene su expresión más acabada en el crecimiento del lumpenproletariado, no solo se origina en el desempleo y en el empobrecimiento masivo que acompaña a aquel. Como decía Marx, la acumulación de riqueza en un polo no solo implica en el otro polo la miseria, sino también la acumulación de tedio, esclavitud, ignorancia, brutalización y degradación moral. Bajo las condiciones laborales del capitalismo, el trabajo se convierte en puro y simple trabajo forzado, independientemente de lo "libres" que puedan ser los trabajadores en otros aspectos. Incluso fuera del ámbito laboral, el trabajador no se pertenece a sí mismo, simplemente recupera su capacidad de trabajo para el día siguiente. Vive en libertad meramente para permanecer en condiciones de realizar sus trabajos forzados y así llega a deshumanizarse por completo, no tiene relación voluntaria alguna de ninguna clase con su trabajo y se cosifica convirtíéndose en mero apéndice del mecanismo productivo. Esperar que estos trabajadores, bajo tales condiciones, obtengan algún placer de su trabajo es completamente ilusorio. Lo que han de hacer es todo lo posible por salir de esas circunstancias para afirmarse como seres humanos. A largo plazo, esas circunstancias tienen que animalizarlos.&lt;br /&gt;Con poder externo, medios coercitivos y simple compulsión es imposible librarse del lumpenproletariado o inducir una disminución de la criminalidad. La cuestión es mantener o crear en los seres humanos la disposición psíquica para ocupar el puesto que les corresponde en la sociedad y su modo definitivo de vida y esto se hace cada vez más imposible. La falta de conciencia social y de adaptabilidad social por parte de los delincuentes es susceptible de otras explicaciones, además de la de la "vagancia". Por supuesto, hay multitud de teorías según las cuales los defectos físicos y mentales son las razones fundamentales para las acciones criminales de los seres humanos. Es innegable que los factores psicobiológicos deben tenerse en cuenta para comprender las inclinaciones criminales. Sin embargo resulta obvio que la teoría que tiene más que ofrecer para la comprensión de este tema es la teoría política y socioeconómica. Los factores biológicos y psicológicos contribuyen a determinar las acciones conscientes e inconscientes de los seres humanos pero los efectos de esos factores resultan por completo modificados cuantitativa y cualitativamente por los procesos sociales. Los impulsos de los individuos están sujetos tanto a la situación socioeconómica como a la situación de la clase a la que pertenecen. En una sociedad que garantiza el mayor reconocimiento a los ricos y a los propietarios, los impulsos narcisistas, por ejemplo (como ha mostrado el psicólogo Erich Fromm) deben llevar a una enorme intensificación del deseo de posesión. Y si en el contexto de la actual sociedad esas tendencias no pueden satisfacerse por vías "normales", buscarán su satisfacción en la delincuencia. Incluso si esta aparece asociada con defectos físicos o psíquicos, estos mismos solo pueden entenderse en conexión con la sociedad y con la situación de clases existente. La delincuencia, en su mayor parte dirigida contra las leyes de la propiedad, solo es inteligible en el contexto de la totalidad del proceso social. Incluso los demás delitos están determinados si no directa sí indirectamente por la situación social y política. De ahí que solo puedan modificarse sustancialmente o ser totalmente eliminados mediante el cambio de la sociedad en la que ocurren.&lt;br /&gt;No hay mejor prueba concreta de la importancia del factor económico para explicar la delincuencia que su enorme incremento en épocas de crisis económica. Como consecuencia de las depresiones, los más débiles ùmental y corporalmenteù de los pobres se ven arrojados al camino de la delincuencia. De hecho, muchas veces no les queda otra posibilidad. Que el factor socioeconómico resulta aquí el esencial resulta bien claro por ejemplo al observar que los abusos sexuales infantiles en las familias de desempleados son mucho más frecuentes que en las familias con una vida económica estable. ¿Cómo intentar explicar la decadencia de la familia ùotro de los factores de incremento de la delincuencia en la sociedad actualù a partir de factores biológicos y psicológicos? ¿Y el aumento rápido de la prostitución durante las crisis? En EEUU, en investigaciones sobre la influencia del medio en la delincuencia, se ha visto que la mayor parte de los convictos procede de los barrios marginales de las ciudades y de familias que viven "al día". La investigación ha revelado también que la mayor parte de los delitos que se cometen son delitos contra la propìedad y que la mayoría de los delincuentes son "de inteligencia normal". Los jóvenes que hoy vagabundean sin rumbo y sin objetivo por los distintos estados del país y por las carreteras están en condiciones ideales para deslizarse hacia el lumpenproletariado y convertirse permanentemente en parte del mismo. No tienen oportunidades y en su amargura están resueltos a proporcionarse satisfacciones vitales por los medios que sea, es decir, por los medios delictivos que todavía constituyen una posibilidad abierta. "Ya nos cogeremos lo nuestro", se aseguran así mismos. Y sus héroes no son los héroes respetables de la sociedad actual, sino los Dillinger &lt;/span&gt;&lt;a name="fnB6"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://es.geocities.com/hbalance2000/lahezde.htm#fn6" name="fnB6"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;. Jack London caracterizó una vez a los vagabundos como trabajadores desmoralizados, pero la mayor parte de estos jóvenes nunca han trabajado. Su desmoralización es previa a su entrada al mundo laboral y cuanto más permanecen sin empleo más pierden la capacidad de adaptarse al ritmo de la vida social.&lt;br /&gt;Como ya comprendió William Petty hace mucho tiempo, "es mejor para la sociedad quemar el trabajo de mil personas que permitir que esas mil personas pierdan su capacidad de trabajo por mera inactividad". Pero no solo desde el punto de vista de las ganancias sino también desde el punto de vista de la seguridad de la sociedad, el sistema actual se devora a sí mismo cuando, incluso contra su voluntad, niega a los trabajadores la posibilidad de mantenerse ocupados. Solo a través de la venta de su fuerza de trabajo pueden los trabajadores permanecer vivos como tales. Toda su vida depende de las volubles oscilaciones del mercado de trabajo. Librarse de la compulsión y de las posibilidades del mercado solo es posible en caso de que salgan de las mismas filas de la clase trabajadora. A quien falla en el salto a la clase media ùuna posibilidad que fue siempre excepcional y que hoy es prácticamente inexistenteù no le queda otra que la integración en el lumpenproletariado, opcion que solo en casos contados se elige voluntariamente pero que resulta inevitable para segmentos cada vez mayores de la clase obrera. Como aunque hubiera voluntad de hacerlo, no es factible dar a los desempleados condiciones de vida convenientes para seres humanos, como tampoco lo es darlas a los delincuentes ùya que entonces la presión para trabajar perdería gran parte de su fuerza y aumentaría el poder de los trabajadores para resistir en la lucha salarialù, incluso los trabajadores que reciben asistencia social se ven a menudo empujados a mejorar sus limitados medios de subsistencia mediante la delincuencia. De todas formas, incluso en países con seguro de desempleo una proporción mayor o menor de los trabajadores permanece excluida de esa compensación y esta parte no puede librarse, incluso con la mayor moderación, de caer en el lumpenproletariado.&lt;br /&gt;Cualquiera que resulta marginado del proceso de trabajo pierde también la capacidad y la posibilidad de trabajar de nuevo. Considérese por ejemplo el caso de alguien que haya estado desempleado tres o cuatro años. Para esa persona resulta indeciblemente difícil ocupar de nuevo su puesto en la vida económica. Dada la creciente racionalización del proceso productivo, no solo psicológica sino físicamente será difícil que pueda resistir las mayores demandas de rendimiento. Por esa razón los empresarios casi siempre rechazan contratar a trabajadores que han estado desempleados varios años, hacia los cuales tienen una actitud muy escéptica, a la que también contribuye el aspecto miserable y desaliñado del solicitante. Una vez alcanzado cierto nivel de misera, no hay posible vuelta a la rutina del trabajo diario. Entonces solo queda la posibilidad de subnutrirse mediante la mendicidad y el lento deterioro en las calles de las grandes ciudades. Solo queda la embriaguez para conseguir el olvido del sinsentido de la propia existencia; o el salto a las filas del submundo, lo que inevitablemente lleva a la prisión y a la muerte violenta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;img src="http://www.elangelcaido.org/fotos/riis.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Empobrecimiento y revolución&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si el empobrecimiento que tiene lugar entre las masas en el curso del desarrollo capitalista fuera uniforme y afectara al conjunto de la clase obrera de manera uniforme, el resultado sería equivalente a la concienciación revolucionaria de las masas. Los "lumpenproletarios" serían tantos que la existencia del lumpenproletariado resultaría imposible. Las actividades lumpen de los individuos solo podrían expresarse de forma colectiva. La existencia individual parasitaria o la expropiación individual se eliminarían por sí mismas, ya que no es posible que una mayoría viva de gorra o del robo sin quebrar por completo las bases mismas de la sociedad. Que el lumpenproletariado solo sea posible como minoría es muestra también de su carácter trágico. Como resultado de esa existencia minoritaria solo queda para los lumpenproletarios el vivir del cuento o de la delincuencia. En países en guerra, por ejemplo, donde incluso a pesar de la diversidad de ingresos la escasez cada vez mayor de comida produce un nivel de vida más o menos uniforme entre las grandes masas de la población, es más probable que se produzca una situación revolucionaria que en tiempos y situaciones en los que el empobrecimeinto tiene lugar por etapas y mediante saltos bruscos. En tanto que el lumpenproleariado surge no solo indirecta sino también directamente de las relaciones existentes, el factor predominante en cuanto al empobrecimiento ha de asignarse a las leyes ciegas que lo hacen surgir. El lumpenproletariado tomó forma por el empobrecimiento inicialmente asociado a la expansión del sistema económico y el fin de esa expansión lo condena a permanecer como minoría, aunque pueda ser una minoría creciente, por mucho tiempo. Como la fase de auge social es muy rápida y la de declinación es muy lenta, una parte de la población trabajadora resulta expuesta a consideraciones de inmiseración a las que solo puede responder de forma lumpen y a las que debe someterse. Estas son las primeras "víctimas" de un lento proceso de derrocamiento social que de entrada no empuja a los individuos a transformarse en revolucionarios sino más bien en fuerzas principalmente negativas. En lugar de soluciones revolucionarias las salidas que aparecen como posibles son individuales y necesariamente antisociales. De forma que el lumpenpropetariado puede liberarse a sí mismo de su situación solo mediante su crecimiento, que es al mismo tiempo un índice del proceso de avance revolucionario que se difunde en la sociedad. La forma de vida del lumpenproletariado ha de convertirse en modo de vida de una parte de la humanidad tan grande que no haya posibilidad para el individuo de mantener ningún tipo de vida, ni siquiera en el lumpenproletariado.&lt;br /&gt;Como ya se dijo, la apariencia superficial parece desmentir la teoría del empobrecimiento. Considerando simplemente la actitud psicológica de los desempleados, por no hablar ya del lumpen, produce horror la penuria espiritual de estos elementos (a menos que el observador se autoengañe, lo que a menudo parece considerarse adecuado, a efectos de agitación). Liberados de la fatiga embrutecedora, resultan todavía más incapaces que antes de desarrollar una conciencia revolucionaria. Sus conversaciones versan sobre los temas más triviales ùsucesos y deportesù y no tienen relación alguna con su situación actual. Se apartan casi con temor del reconocimiento de esa situación y de sus consecuencias políticas.&lt;br /&gt;El efecto que tiene el empobrecimiento sobre los desempleados puede dividirse en grados. Un pequeño porcentaje no se viene abajo ante la nueva situación. Todavía no han estado apartados del trabajo suficiente tiempo o resultan protegidos del hundimiento por algunos ahorros. Se alzan sobre sí mismos una y otra vez, se empeñan en encontrar trabajo y todavía tienen esperanzas en el futuro del que esperan una mejora en su situación. La intensidad con la que se esfuerzan en no hundirse excluye a este grupo más o menos totalmente de la actividad política. Más que previamente, se ven obligados a dedicarse a sus más estrechos intereses, no tienen posibilidades de dedicar sus energías a varios campos simultáneamente. Sin embargo, la gran masa de los desempleados ùque como consecuencia del tiempo que han estado sin trabajo han dejado el primer nivel mencionadoù vive en el más profundo estado de resignación y falta de energía. No esperan nada de la vida. Ni la fantasía misma les permite tener esperanzas. Nada suscita su interés, ni son capaces de implicarse en nada. Han dejado a un lado las características de la humanidad viviente, vegetan y son conscientes de que poco a poco se están hundiendo. De esa enorme masa gris surge el pequeño porcentaje de los completamente desesperados que se integran en el lumpen o en poco tiempo desaparecen de la vida. La desesperación y la amargura limitan con la locura y las víctimas o se arrastran o se enzarzan en furiosas peleas como animales aterrorizados. Tan pronto como la sociedad se libra de ellos sus vacantes son ocupadas por elementos procedentes de la masa gris de los resignados que a su vez son reemplazados por los procedentes de los aún íntegros.&lt;br /&gt;Independientemente de lo que pueda decirse de la teoría del empobrecimiento, todos los argumentos se vienen abajo ante el empobrecimiento que actualmente está teniendo lugar y al que no se puede poner freno en el contexto de la sociedad actual. Si la teoría del empobrecimiento es falsa, también la revolución es improbable. Sin embargo, todavía es mucho más probable que el empobrecimiento hasta ahora haya permanecido sin consecuencias revolucionarias visibles solo porque siempre afectó solo a minorías. Una gran masa de empobrecidos por mera razón de su magnitud debe convertirse en una fuerza revolucionaria. Y esto, la abolición del proletariado como tal, es al mismo tiempo el fin del lumpenproletariado, a pesar de que no sea una desaparición inmediata. Solo el terreno para su desarrollo resulta eliminado. La ideología lumpen que surge como resultado del modo de vida lumpen todavía se manifestará por mucho tiempo como una de las herencias indeseables del proletariado, hasta que las nuevas relaciones hayan cambiado la humanidad suficientemente como para que las tradiciones ideológicas solo se hallen en los libros de historia y no en las cabezas de los seres humnanos.&lt;br /&gt;Por todo ello hay que afirmar que el empobrecimiento es una condición previa para el derrocamiento revolucionario y al mismo tiempo hay que combatir en la práctica ese empobrecimiento. Esto no es contradictorio, ya que precisamente por intentar dentro del marco del capitalismo disminuir el empobrecimiento realmente este se incrementa. Pero entrar en esta paradoja nos llevaría al campo de la economía. Dejémoslo pues simplemente en la afirmación de que en el lumpenproletariado los trabajadores solo pueden ver la cara de su propio futuro, a menos que sus esfuerzos por cambiar las relaciones de producción existentes procedan a mayor ritmo. Solo la estrechez de miras de la pequeña burguesía puede señalar con desprecio al lumpenproletariado. Para los mismos trabajadores, "la hez de la humanidad" es solo la otra cara de la moneda que suele admirarse como civilización capitalista. Solo el final de esta traerá consigo el final de aquella.&lt;br /&gt;1935&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="fn6"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://es.geocities.com/hbalance2000/lahezde.htm#fnB6" name="fn6"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt; John Dillinger (1902-1934) fue un convicto que se hizo famoso en EEUU por sus asaltos a bancos y fugas espectaculares, hasta su muerte en una trampa tendida por el FBI (N. del t.).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.geocities.com/CapitolHill/Lobby/2379/index.html"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Artículo reproducido en la web: Collective Action Notes&lt;/span&gt; &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317424-109650187766082513?l=horroralvacio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/109650187766082513/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317424&amp;postID=109650187766082513' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109650187766082513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109650187766082513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/2004/09/la-hez-de-la-humanidad.html' title='la hez de la humanidad'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424.post-109624785860420704</id><published>2004-09-26T18:01:00.000-07:00</published><updated>2004-09-27T16:43:13.443-07:00</updated><title type='text'>¿que es el valor?¿que significa la crisis?</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img src="http://www.babab.com/no20/images/w-man-with-a-dog.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;¿Qué es el valor? ¿Qué significa la crisis?&lt;br /&gt;A partir de una conferencia sostenida el 24 de junio de 1998 en la Universidad de Viena&lt;br /&gt;Norbert Trenkle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto al que me voy a referir es muy amplio. Se extiende desde el plano más elemental de la teoría del valor o, más bien, de la crítica del valor (es decir, desde el plano de las categorías fundamentales de la sociedad productora de mercancías: trabajo, valor, mercancía, dinero) al plano donde estas categorías fundamentales se manifiestan objetivadas y fetichistas, como hechos aparentemente “naturales” y “necesidades objetivas”. En este plano (el plano del precio, el beneficio, sueldo, circulación, etc.) se manifiestan abierta y simultáneamente las contradicciones internas de la sociedad de mercancías moderna; allí se pone en claro su última imposibilidad histórica: en la forma de la crisis. Está claro que sólo podré hacer una aproximación esquemática en el tiempo que se me ha concedido, pero espero conseguir poner en claro las ideas esenciales.&lt;br /&gt;Para establecer un punto de partida me gustaría empezar con una categoría que se entiende por lo común como una condición absolutamente obvia de la existencia humana: el “trabajo”. Esta categoría no se problematiza, por lo general, en todo el Capital de Marx y se introduce en éste como una característica antropológica válida en toda sociedad y en todo momento. “Cómo escultor de los valores de cambio”, escribe Marx, “como trabajo eficiente, el trabajo es, por ello, una condición existencial de los hombres independiente de todas las formas sociales, una necesidad natural eterna para facilitar el intercambio entre hombre y naturaleza, es decir, la vida humana” (MEW 23, 57).&lt;br /&gt;La categoría de “trabajo” en Marx no es, sin duda, tan poco problemática como parece en esta cita. En otros lugares, sobre todo en los llamados escritos de juventud, replican tonos mucho más críticos. En su manuscrito, públicado por primera vez en los años setenta, sobre la crítica al economista nacional Friedrich List habla incluso explícitamente de la superación del trabajo como condición previa de la emancipación. Allí escribe: “el ‘trabajo’ es, atendiendo a su esencia, la actividad no libre, inhumana, asocial, condicionada por la propiedad privada y creadora de propiedad privada. La superación de la propiedad privada se convertirá en realidad cuando se entienda como superación del trabajo...” (Marx, 1972, p. 436). Tambien en el Capital se encuentran pasajes que recuerdan a esa opinión de juventud. Pero no voy a intentar aquí analizar las ambivalencias del pensamiento de Marx en relación al “trabajo” (véase, por ejemplo, Kurz, 1995), sino que querría llegar directamente a la cuestión de qué conlleva esta categoría. ¿Es el “trabajo” efectivamente una constante antropológica? ¿Podemos hacer de ella como tal punto de partida no problemático de un análisis de la sociedad de mercancías? Mi respuesta es un no rotundo.&lt;br /&gt;Marx distingue entre trabajo concreto y abstracto y lo denomina el doble carácter específico de la sociedad productora de mercancías. De esta manera, insinua (y dice explícitamente) que en el plano de esa duplicación o doblez tiene lugar un proceso de abstracción. El trabajo abstracto es abstracto en tanto que prescinde de las propiedades y particularidades materiales concretas de la actividad específica correspondiente, como, por ejemplo, trabajo de costura, de carpintería, de carnicería, y se reduce a un tercero común. Pero Marx ( y el marxismo no ha desarrollado una conciencia del problema en este plano) no se fija en que el trabajo ya es una abstracción como tal. Y no una mera abstracción del pensamiento, como “árbol”, “animal” o “planta”, sino una abstracción real impuesta históricamente y socialmente poderosa que subyuga a la gente bajo su autoridad.&lt;br /&gt;Abstraer significa literalmente separar o restar de una cosa. ¿En qué sentido es el trabajo una abstracción, es decir, una separación de algo? Lo específico socio-históricamente en el trabajo no es, obviamente, que se poduzcan cosas en general y que se instituyan las más distintas actividades sociales. Eso lo tiene que hacer de hecho cada sociedad. Lo específico es la forma en que tal cosa sucede en la sociedad capitalista. En esta forma es esencial ante todo que el trabajo sea una esfera segregada, separada de otro contexto social. El que trabaja sólo trabaja y no hace nada más. Descansar, divertirse, alimentar sus intereses, amar, etc. tiene que pasar fuera del trabajo o, como poco, no puede influir en prejuicio de los procesos de función completamente racionalizados. Por supuesto, esto nunca sale bien del todo, porque nunca se ha podido, pese a siglos de adiestramiento, hacer de las personas máquinas. Pero aquí se trata de un principio estructural que nunca se da empíricamente con absoluta pureza; aunque, como poco en Europa central, el proceso empírico del trabajo corresponde generosamente ese espantoso tipo ideal. Por esta razón, es decir, por la exclusión de todo momento de no-trabajo de la esfera del trabajo, la imposición histórica del trabajo va de la mano de la configuración de otras esferas sociales separadas en cada una de las cuales se destierran los momentos separados; esferas que obtienen también un carácter exclusivo (literalmente en sentido de exclusión, es decir, separación): tiempo libre, privacidad, cultura, política, religión, etc.&lt;br /&gt;Condición estructural esencial para ese desdoblamiento del contexto social son las relaciones modernas de género con sus prescripciones jerárquicas-dicotómicas de masculinidad y feminidad. La esfera del trabajo cae claramente en el reino de la “masculinidad”, a lo que se remiten las demandas subjetivas que se plantean: racionalidad abstracta respecto a fines, objetividad, pensamiento formal, capacidad de competencia, etc., demanadas que, por supuesto, también cuentan para las mujeres que “quieren llegar a ser algo” profesionalmente. Ese reino de la masculinidad sólo puede existir, estructuralmente, ante el contrafondo del reino separado y situado inferiormente de la feminidad, en el que el hombre trabajador siempre se puede regenerar porque un ama de casa fiel se ocupa de su bienestar corporal y emocional. Este contexto estructural que la ideología burguesa ha idealizado y romantificado desde hace tanto tiempo (en innumerables alabanzas pomposasdel ama de casa y madre amante y dispuesta a sacrificarse), lo ha analizado y documentado la investigación feminista de los últimos 30 años más que suficientemente. Gracias a estoo, es posible sostener sin más la tesis de que el trabajo y las relaciones de género modernas, jerárquicas, están ligadas inseparablemente. Ambos son principios estructurales fundamentales del orden social burgués-orientado a la mercancía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img src="http://www.babab.com/no20/images/W-man-sin-cabeza.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No puedo entrar en más detalles sobre este contexto, ya que el tema de mi ponencia son la mediaciones específicas y las contradicciones internas dentro del reino del trabajo, la mercancía y el valor histórico-estructuralmente ocupados por la masculinidad. Voy a volver a esto. Más arriba he señalado que el trabajo como forma específica de la sociedad de mercancías es ya de per se abstracto, porque constituye una esfera separada, apartada del contexto social restante. Y, como tal, sólo existe allí donde la producción de mercancías ya se ha convertido en una forma determinada de la socialización; es decir, en el capitalismo, donde la actividad humana en la forma de trabajo sólo sirve al fin de valorizar el valor.&lt;br /&gt;La gente, sin embargo, no se introduce en la esfera del trabajo voluntariamente. Lo hacen porque han sido separados en un proceso largo y sangriento de los medios más elementales de producción y existencia y ya sólo pueden sobrevivir en tanto que se vendan temporalmente o, dicho más precisamente, en tanto que vendan su energía vital por un fin tan externo e indiferente como la mano de obra. Por ello, el trabajo significa para ellos, principalmente, una resta elemental de energía vital y es también, desde este punto de vista, una abstracción altamente real. Sólo por eso funciona la igualdad: trabajo = sufrir, tal y como conllevaba el significado originario del verbo laborare.&lt;br /&gt;Finalmente, sin embargo, domina la abstracción en la esfera del trabajo también en la forma de un régimen temporal específico, a saber, abstracto-lineal y homogéneo. Lo que cuenta es lo objetivamente medible, es decir, el tiempo separado de la percepción, el sentido y la vivencia subjetivos de los individuos trabajadores. El capital los ha alquilado para un periodo de tiempo definido con precisión y, en ese periodo de tiempo tienen que producir el máximo output de mercancías o servicios. Cada minuto que no empleen en ello es, desde el punto de vista del comprador de la mercancía mano de obra, una pérdida. Cada minuto es valioso y tiene, por tanto, el mismo precio, en tanto que representa, en sentido literal, valor potencial.&lt;br /&gt;Históricamente, la imposición del régimen temporal abstracto-lineal y homogéneo representa una de las rupturas más agudas con todos los órdenes sociales precapitalistas. Como se sabe, hicieron falta muchos siglos de coacción manifiesta y uso abierto de la violencia hasta que las masas interiorizaron esta forma de referencia temporal y ya no les importase entrar todos los días puntualmente en la fábrica o en la oficina, dejar su vida en la puerta de entrada y someterse durante un fragmento de tiempo exactamente preestablecido al ritmo uniforme del transcurso de la producción y la función. Ya sólo este hecho conocido muestra lo poco obvia que es la actividad social impuesta bajo el nombre de trabajo.&lt;br /&gt;Si, entonces, el trabajo no es tal constante antropológica, sino que es él mismo una abstracción (en cualquier caso, una abstracción con un alto grado de poder social), ¿qué conlleva, entonces, el doble carácter del trabajo representado en las mercancías que Marx analiza y que forma el fundamento de su teoría del valor? Como se sabe, Marx establece que el trabajo productor de mercancías tiene dos partes: una concreta y la otra abstracta. Como trabajo concreto es productor de valores de uso, produce, entonces, cosas provechosas. Como trabajo abstracto, por el contrario, es el gasto de trabajo, es decir, de trabajo más allá de cualquier determinación cualitativa. Como tal, constituye el valor representado en las mercancías. Pero, ¿qué queda más allá de toda determinación cualitativa? Lo único que tienen en común todas las clases diferentes de trabajos cuando se las resta su parte material-concreta, está completamente claro, es ser formas diferentes de gasto de tiempo de trabajo abstracto. El trabajo abstracto es, por tanto, la reducción de todos los trabajos productores de mercancías a ese denominador común. Los hace comparables y, por ello, intercambiables en tanto que los reduce a una cantidad puramente abstracta, concretizada de tiempo transcurrido. Como tal se conforma la sustancia del valor.&lt;br /&gt;Casi todos los teóricos marxistas han interpretado esta determinación conceptual tan y tan poco obvia como definición plana de un hecho antropológico y quasi natural y, como tal, la han repetido sin meditar. Nunca han entendido por qué Marx se ha esforzado tanto con el primer capítulo del capital (que reescribió varias veces) y por qué, supuestamente sin necesidad, volvió tan confuso mediante un lenguaje hegeliano un estado de cosas aparentemente tan claro. Al marxismo el trabajo le parecía tan obvio, como obvio le parecía también que el valor se produce en sentido literal, igual que el pandero hace pan, y que en el valor se almacena el tiempo de trabajo pasado como trabajo muerto. También en el mismo Marx sigue sin estar claro que el trabajo abstracto mismo presupone lógica e históricamente el trabajo como forma específica de actividad social; que, entonces, es la abstracción de una abstracción; o, dicho de otra forma, que la reducción de una actividad a unidades de tiempo homogéneas presupone la existencia de una medida abstracta de tiempo que domina la esfera del trabajo como tal. A un agricultor medieval, por ejemplo, nunca se le hubiese ocurrido medir en horas y minutos la siega de sus campos y no porque no tuviese un reloj, sino porque esa actividad quedaba absorvida por su contexto vital y una abstracción temporal no hubiese tenido sentido.&lt;br /&gt;Aunque Marx no aclare suficientemente la relación entre trabajo como tal y trabajo abstracto, no deja dudas sobre la absoluta demencia de una sociedad en la que la actividad humana, es decir, un proceso vital, se coagula en una forma objetiva y, como tal, se contituya como poder social dominante. Marx ironiza con la idea común de que esto sea un hecho natural cuando, por ejemplo, señala frente a la teoría del valor positivista de la economía política clásica: “hasta ahora ningún químico ha descubierto el valor de cambio en perlas y diamantes” (MEW 23, p. 98). Cuando Marx demuestra que el trabajo abstracto compone la sustancia del valor y, por ello, la cantidad del valor se define por la media de tiempo de trabajo gastado, entonces no está cayendo, de ninguna manera, en el punto de vista psicologicista o naturalista de la economía clásica, como afirma el ponente Michael Heinrich en su libro Die Wissenschaft von Wert. Como la mejor parte del pensamiento burgués desde la Ilustración, la economía clasica entiende las relaciones burguesas hasta cierto punto, pero sólo para declararlas, sin haberlo pensado, “orden natural”. Marx critica esta ideologización de las relaciones dominantes en tanto que las descifra como reflejo fetichista de una realidad fetichista. Muestra que el valor y el trabajo abstracto no son meras fantasías que sólo haya que sacarse de la cabeza. Más bien se enfrentan, bajo las condiciones del sistema del trabajo y de la producción moderna de mercancías que siempre se ha presupuesto y que constituye su pensamiento y su acción, a sus productos de facto como manifestaciones de tiempo objetivado abstracto de trabajo como si fuesen una autoridad natural. Sus propias condiciones sociales se han vuelto para la burguesía una “segunda naturaleza”, como Marx dice acertadamente. Esto conforma el carácter fetichsta del valor, la mercancía y el trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://www.babab.com/no20/images/W-stilllifebreast.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alfred Sohn-Rethel ha creado el concepto de la abstracción real para esa forma absurda de la abstracción. Con él se refiere al proceso de abstracción que no se lleva a cabo en la conciencia de la gente como proceso de pensamiento, sino que se presupone a su pensar y actuar como estructura a priori de la síntesis social y los determina. Para Sohn-Rethel, la abstracción real es, en cualquier caso, idéntica a acto de cambio; por tanto, domina allí donde la mercancía entra en juego en el contexto de función del mercado. Sólo aquí, según su argumentación, se iguala lo desigual, se reducen cosas cualitativamente distintas a un tercero común: al valor, o valor de cambio. ¿En qué radica este tercero común? Si las distintas mercancías se reducen a un denominador común en el valor o valor de cambio como manifestaciones de tamaño distinto de cantidad abstracta, habrá que poder establecer cual es el contenido de este valor ominoso y cual es su medida. Sohn-Rethel no da esas respuestas. Y esto radica, no en último lugar, en su concepto reducido, casi hasta se pude decir que mecánico, del contexto de la sociedad de mercancías.&lt;br /&gt;Después la esfera del trabajo aparenta ser un ámbito presocial, en la que fabricantes privados producen sus productos aún completamente ajenos a toda forma social concreta. Sólo después los lanzan como mercancías en la esfera de la circulación, donde después se abstraen en el intercambio de sus particularidades materiales (e indirectamente, de esta forma, del trabajo concreto gastado en ellos) y, así, se convierten en protadores de valor. Pero este punto de vista, que separa las esferas de la producción y la circulación y las opone externamente se equivoca del todo con las condiciones internas del sistema productor de mercancías de la modernidad. Sohn-Rethel equivoca sistemáticamente dos puntos de vista del examen: en primer lugar, la sucesión temporal necesaria de la producción y venta de las mercancías particulares. Y, en segundo lugar, la unidad lógica y real-social de los procesos de valoración y de cambio siempre presupuesta a este transcurso particular.&lt;br /&gt;Me gustaría entrar en más detalles respecto a esto, ya que este punto de vista no es, en absoluto, exclusivo de Sohn-Rethel, sino que, por el contrario, está extendido en distintas versiones. También en el libro mencionado de Michael Heinrich (1991) se encuentra a cada paso. Heinrich afirma (por citar sólo un ejemplo) que, los objetos de mercancía “sólo obtienen su objetividad de valor dentro del cambio” y continua de la siguiente manera: “aislado, examinado en sí mismo, el objeto de mercancía no es mercancía, sino un mero producto” (Heinrich 1991, p. 173). Heinrich, sin embargo, no saca las mismas conclusiones teóricas que Sohn-Rethel de estas o otras afirmaciones semejantes, pero subyacen a la lógica de su argumentación. Sólo mediante contrucciones teóricas auxiliares poco convincentes (en esencia mediante la separación radical de forma de valor y sustancia de valor), puede esquivarlas (véase Heinrich 1991, p. 187, así como Kritik von Backhaus/Reichelt 1995).&lt;br /&gt;Obviamente, los productos no se producen en el proceso de producción capitalista como cosas útiles inofensivas que acaban sólo a posteriori en el mercado, sino que todo proceso de producción está orientado de entrada a la valorización del capital y organizado en consecuencia. Es decir, los productos se fabrican ya en la forma fetichista del valor, sólo tienen que cumplir una función: representar el tiempo de trabajo usado en la producción en la forma de valor. La esfera de la circulación, del mercado, no está, por tanto, únicamente al servicio del intercambio de mercancías, sino que es más bien el lugar donde se lleva a cabo o, en todo caso, se tendría que llevar a cabo, el valor representado por los productos. Para que esto pueda suceder (como condición necesaria, aunque no suficiente) las mercancías tienen que ser también objetos de uso, aunque objetos de uso sólo para compradores potenciales. La parte material-concreta de la mercancía, es decir, el valor de uso, no es el sentido ni el fin de la producción, sino sólo, en cierta medida, su efecto secundario. Desde el punto de vista de la valorización se podría buenamente y con ganas prescindir de él (y, en cierta forma, lo hace, en tanto que se fabrican masivamente cosas completamente absurdas, u otras que se desgastan en poco tiempo), pero el valor no sale adelante sin un portador material. Ya que nadie compra “tiempo de trabajo muerto” como tal, sino sólo cuando éste se presenta como un objeto que adjudique al comprador algún uso. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://www.babab.com/no20/images/W-thekisslebaiser.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por ello, la parte concreta del trabajo no deja de estar influida, de ninguna manera, de la forma presupuesta de la socialización . Si el trabajo abstracto es la abstracción de una abstracción, entonces el trabajo concreto sólo representa la paradoja de la parte concreta de una abstracción (a saber, de la forma de abstracción “trabajo”). “Concreto” es sólo en el sentido estrecho y obtuso de que diferentes mercancías exigen materialmente procesos de producción distintos: un coche se fabrica de manera diferente que una aspirina o la mina de un lápiz. Pero estos procesos de producción se comportan técnica y organizativamente repesto al fin presupuesto de la valorización de cualquier manera menos neutralmente. No necesito extenderme mucho en explicar como funciona el proceso de producción capitalista desde este punto de vista: se organiza única y exclusivamente según la máxima de producir la mayor cantidad posible de productos en la menor cantidad posible de tiempo. Esto se llama eficiencia empresarial. La parte concreta-material del trabajo no es, por tanto, otra cosa que la figura real en la que el dictado del tiempo del trabajo abstracto hace frente a los trabajadores y los subyuga bajo su ritmo.&lt;br /&gt;Por lo tanto, es correcto afirmar que las mercancías producidas en el sistema del trabajo abstracto ya representan valor antes de haber entrado en la esfera de la circulación. Forma parte de la lógica del asunto que la realización del valor puede salir mal, es decir, las mercancías pueden ser invendibles o colocarse muy por debajo de su valor, pero esto se refiere a un ámbito completamente distinto del asunto. Puesto que para que un producto entre en el proceso de circulación, se tiene que encontrar ya en la forma fetichista del objeto de valor; y, ya que como tal no es otra cosa que la representación de trabajo abstracto pasado (y eso significa siempre también de tiempo de trabajo abstracto pasado), le pertenece siempre también una determinada cantidad de valor. Puesto que como forma pura sin sustancia (es decir, sin trabajo abstracto) el valor no puede existir sin entrar en crisis y, en última instancia, sin acabar cercenado.&lt;br /&gt;La cantidad de valor de una mercancía no queda definida, como es sabido, por el tiempo de trabajo empleado directamente en su fabricación individual, sino por la media social de tiempo de trabajo necesario. Esta media, por su parte, no es una cantidad fija, sino que cambia junto a nivel válido en cada caso de la fuerza de producción (es decir, la tendencia secular rebaja el tiempo de trabajo necesario por mercancía y, de esa manera, la cantidad de valor representada con él). Como unidad de medida del valor siempre se presupone, sin embargo, cada proceso de producción particular y lo gobierna como un dictador inexorable. Un producto, entonces, sólo representa una cantidad determinada de valor en tanto que lo pueda demostrar ante la tribuna de la masa de productividad social. Si en una empresa se trababja de forma poco productiva, sus productos no representan, obviamente, más valor que aquellos que se fabrican bajo las condiciones sociales medias. Esa empresa tiene, por tanto, que elevar su productividad a la larga o desaparecer del mercado.&lt;br /&gt;Resulta un poco confuso en este contexto que la objetividad del valor y la cantidad de valor no se presenten en productos particulares, sino sólo en el intercambio de mercancías; es decir, sólo cuando entra en relación directa con otros productos de trabajo abstracto. El valor de una mercancía se presenta entonces en la otra mercancía. Por ejemplo, se puede expresar el valor de 10 huevos en 2 kilos de harina. En la producción de mercancías desarrollada (y es de la que se trata aquí), el lugar de esa otra mercancía es ocupado por un equivalente general: el dinero, en tanto que expresa el valor de todas las mercancías y funciona como unidad de medida social. Decir que el valor en forma de valor de cambio aparece sólo en el ámbito de la circulación, da por supuesto el punto de vista de no surge aquí, como opininan Sohn-Rethel y otros teóricos del intercambio, así como todos los defensores de la teoría subjetiva del valor; el punto de vista, por tanto, de que hay una diferencia entre la esencia del valor y sus formas de darse.&lt;br /&gt;La teoría subjetiva del valor que, en su empirismo vulgar, se queda estancado en la apariencia de circulación, siempre ha descalificado a la teoría del valor del trabajo como metafísica, una objeción que ha vuelto a encontrar conyuntura con la nueva tendencia posmoderna. Sin quererlo, divulga algunas cosas sobre el carácter fetichista de la sociedad productora de mercancías. Cuando las relaciones sociales objetivadas se erigen en poder ciego sobre la gente: ¿qué es sino metafísica encarnada? La teoría subjetiva del valor y, también, el positivismo marxista se apoyan en el hecho de que no se puede atrapar empíricamente al valor a toda costa. Puesto que de hecho ni se puede refiltrar la sustancia de trabajo de las mercancías, ni es posible deducir los valores de la mercancía del ámbito de la aparición empírica (es decir, del ámbito de los precios) de forma consistente. ¿Donde está, entonces, el valor ominoso?, preguntan nuestros positivistas, sólo para desechar inmediatamente toda la cuestión. Ya que los que no sea empíricamente tangible y medible, no existe en su concepción del mundo.&lt;br /&gt;Esta crítica sólo afecta, sin embargo, a una versión cruda y también positivista de la teoría del valor del trabajo, como es, en cualquier caso, propio de la mayor parte del marxismo. Puesto que se refiere positivamente siempre en doble sentido a la categoría del valor: en primer lugar, como ya he mencionado, se considera el valor, en efecto, como un hecho natural o antropológico. Parece, por tanto, completamente obvio que se pueda conservar el trabajo pasado o tiempo de trabajo pasado en los productos como si fuera una cosa. Como poco, habría que poder dar una prueba contable de como se obtiene del valor de una mercancía su precio derivado de éste. Y, en segundo lugar, sería consecuente intentar dirigir la producción social con ayuda de esta categoría entendida positivamente. La principal objeción al capitalismo consistía, por tanto, en que en el mercado se ocultan los “valores reales” de los productos y no se les daba importancia. En el socialismo, por el contrario, según una conocida sentencia de Engels, es fácil sacar la cuenta exacta de cuantas horas de trabajo “se han echado” en una tonelada de trigo o de hierro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://www.babab.com/no20/images/W-corpus-medius.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese era el programa fundamental, condenado a fracasar, de todo el socialismo real y, de forma diluida, de la socialdemocracia, que fue planeada por auténticas legiones de economistas políticos y acompañado de una forma más o menos crítica-constructiva. Y estaba condenada al fracaso porque el valor es una categoría no-empírica, cuya esencia no se puede atrapar, sino que se impone como objeto fetichista por la espalda de la gente que actúa y les impone sus leyes ciegas. Es, sin embargo, una contradicción en sí misma querer dirigir conscientemente una condición inconsciente. Por esa razón, no se podía evitar el castigo histórico por el intento.&lt;br /&gt;Cuando digo que el valor no es una categoría empírica, ¿estoy diciendo que no tiene ninguna relevancia para la evolución económica real? Claro que no. Significa que el valor no se puede atrapar como tal, sino que tiene que pasar por distintos planos de mediación antes de presentarse como una forma transformada en la superficie económica. Lo que Marx consigue en el Capital es mostrar el contexto lógico y estructural de esos planos de mediación. Muestra como las categorías de la superficie económica, como precio, beneficio, sueldo, interés, etc. se deducen de la categoría del valor y de su dinámica interna de movimiento y, por ello, también se puede estudiar analíticamente. Pero de ninguna manera cae en la ilusión de que sea posible calcular empíricamente en cada caso, como exigen la teoría de economía política y el marxismo armado de positivismo (sin poder haber dado nunca una solución a tal exigencia). Pero esto no es un defecto de la teoría del valor, sino que sólo indica la falta de conciencia de estos procesos. Marx no tuvo nunca la intención de formular una teoría positiva que fuese adecuada como instrumento político-económico. Su deseo era demostrar la demencia, las contradicciones internas y, por ello, la imposibilidad última de la sociedad basada en el valor. Por esta razón su teoría del valor es, en esencia, una crítica del valor (no es casual que su obra principal lleve el subtítulo de Crítica de la economía política) y, a la vez, fundamentalmente, una teoría de crisis.&lt;br /&gt;La fundamentación empírica de la crítica del valor es general y de la teoría de crisis en particular no puede dar cuenta de la lógica interna del asunto según una matematización exacta en forma quasi-científica. Allí donde se instaura esa medida metodológica a priori, como , por ejemplo, en el famoso debate de la transformacion del valor en precio del marxismo académico, el concepto de valor y el contexto general que constituye está equivocado en lo fundamental. Es cierto que la crítica del valor y la teoría de crisis se puede fundamentar empíricamente, pero el método tiene que dar cuenta de las mediaciones internas y de las contradicciones. Sólo puedo señalar someramente que significa esto. Tomemos como ejemplo el hecho esencial de la teoría de crisis de que el capital desde los años setenta ha alcanzado, mediante la expulsión mundial y absoluta de mano de obra de su proceso de valorización, los límites históricos de su fuerza de expansión y, de esa forma, su capacidad de existencia. Dicho de otra forma: que la producción de mercancías moderna ha entrado en un proceso de crisis fundamental, que sólo puede desembocar en su final.&lt;br /&gt;Este hecho, naturalmente, no se basa en una deducción puramente lógico-conceptual, sino que se obtiene de la ratificación teórica y empírica de las transformaciones estructurales del sistema mundial productor de mercancías desde el final de fordismo. A esto hay que sumar, por ejemplo, como factum fundamental, la ablación de la sustancia del trabajo (es decir, de tiempo de trabajo abstracto gastado a la altura del nivel dominande de furza productiva) en los sectores nucleares productivos de la producción de los mercados mundiales; además la retirada progesiva del capital de enormes regiones del mundo, que se han desacoplado en gran medida de los flujos de mercancías e inversiones y han quedado abandonadas a su suerte. Finalmente, se situa en este contexto el desinfle violento y el desencadenamiento de los mercados de crédito y de especulación; que se haya acumulado en una medida históricamente nunca vista capital ficticio, explica por un lado que la irrupción de la crisis en la regiones nucleares de los mercados mundiales haya sido hasta ahora tan suave y, por otro lado, permite deducir, sin embargo, la violencia contundente del impulso desvalorizador que se aproxima.&lt;br /&gt;Seguro que una teoría de crisis basada en la crítica del valor puede equivocarse en algunos diagnósticos y no puede anticipar todos los procesos del proceso de crisis, aunque se base sobre todo en análisis de detalles. En cualquier caso, puede demostrar teórica y empíricamente que no va a haber más impulsos seculares de acumulación, sino que el capitalismo ha entrado irrevocablemente en una época bárbara de derrota y decadencia. Esta demostración empieza invitablemente con la crítica inexorable al trabajo, la mercancía, el valor y el dinero y continua con el fin de la superación de la abstracciones fetichistas reales y, de esta manera, por lo demás, ya que su campo de validez tiene que superarse, con la superación de la teoría del valor.&lt;br /&gt;Bibliografía:&lt;br /&gt;Backhaus, Hans-Georg/Reichelt, Helmut: “Wie ist der Wertbegriff in der Ökonomie zu konzipieren?” en: Engels' Druckfassung versus Marx' Manuskript zum III. Buch des "Kapital" (Beiträge zur Marx-Engels-Forschung, Neue Folge), Hamburgo 1995, pp. 60 - 94&lt;br /&gt;Heinrich, Michael: Die Wissenschaft vom Wert, Hamburg 1991&lt;br /&gt;Kurz, Robert: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.giga.or.at/Dokumente%20und%20Einstellungen/Name.NAME-QKSHEAZACB/Lokale%20Einstellungen/Temp/bat/r-kurz_postmarxismus-und-arbeitsfetisch_krisis15_1995.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Postmarxismus und Arbeitsfetisch&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;, in Krisis 15, Bad Honnef 1995&lt;br /&gt;Marx, Karl: “Über Friedrich Lists Buch "Das nationale System der politischen Ökonomie", en Beiträge zur Geschichte der Arbeiterbewegung, año 14, n° 3, 1972, pp. 423 - 446 y: Das Kapital I, MEW 23&lt;br /&gt;Traducción: Marta M. Fernández&lt;br /&gt;Original en alemán en&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.krisis.org/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; www.krisis.org&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317424-109624785860420704?l=horroralvacio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/109624785860420704/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317424&amp;postID=109624785860420704' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109624785860420704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109624785860420704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/2004/09/que-es-el-valorque-significa-la-crisis.html' title='¿que es el valor?¿que significa la crisis?'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424.post-109545318921266732</id><published>2004-09-17T13:22:00.000-07:00</published><updated>2004-09-17T17:58:23.473-07:00</updated><title type='text'>manifiesto no mas obras maestras</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://neodada.net/images/cdm_front.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;MANIFIESTO NO MAS OBRAS MAESTRAS&lt;br /&gt;Karen Eliot&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quien fué Laszlo Toth? Toth fué un biólogo australiano de 31 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 21 de marzo de 1972 mientras una multitud esperana la bendición del Papa, Toth pudo huir de la vigilancia de los hombres vestidos de negro, se subió a la barandilla de marmol delante de la Capilla de San Pedro y arremetió, martillo de embutir en mano, contra la Piedad de Miguel Angel de 473 años de antigüedad (valorada en 10 millones de dólares). Durante los quince golpes que tuvo tiempo de dar hasta que fué detenido por la policia, Laszlo Toth gritaba: ¡Yo soy Jesuscristo! ¡ Yo soy Jesuscristo!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Times, conocido diario londinense, publicó en su portada una fotografía del agresor ( martillo de embutir en mano) al lado de la Piedad, justo al lado de una fotografía de Nixon y de Kissinger hablando de paz en un jardin de Salzburg. Los diarios acusaron a Toth de : Loco, Lunático, Asesino, Fanático, Nihilista y fué comparado con Manson, Oswald, Dirhan, Ray y Bremer. Los medios de comunicación, extrajeron dos importantes conclusiones: ¿Pueden ser restaurados los desperfectos? y ¿Dóndo falló la seguridad y la vigilancia?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos aficionados al arte tubieron problemas controlando su pena. Mientras, un cristal protector antibalas de plexiglas fué instalado en la entrada de la capilla de San Pedro. Museos de todo el mundo respondieron aterrorizados ante el acontecimiento y se gastaron enormes cantidades de dinero en medidas de seguridad. El objetivo del acto ("terrorista cultural") de Toth irradiaba de una premisa bien definida: NO MAS GRANDES OBRAS DE ARTE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://neodada.net/misc/images/lovecraft1.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giacometti, el escultor, una vez dijo que si alguna vez tuviera que estar atrapado en un incendio y solamente pudiera salvar una cosa, un Rembrant o un gato, escogeria el gato. Los golpes de Toth fueron ligeros. en el fondo, cayeron sobre la piedra y no sobre la carne. Eso es mucho más de lo que podiamos decir de Nixon y Kissinger, los criminales de guerra que con la caballerosidad de sus conversaciones, han causado mucha más dextrucción y muerte en el mundo. Toth fué arrestado por su crimen, ellos no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un lugar donde buscar el espiritu de Laszo Toth sería en la insistencia de los mail-artistas de hacer exposiciones sin jurado (sin juicio), escapando del elitismo in crescendo. Chuck Welch, en su libro "Networking Currents" , analiza lo que denomina "mail-art" como una forma de trabajo en red, y de esta forma lo quiere extraer de cualquier contexto artístico que pudiera contaminar el proceso creativo de comunicación y del espiritu de comunidad que lo caracteriza. Una de las maneras por las cuales los aristas de mail art y otros trabajadores en la red interactuan es a través del plagiarismo.Durante los últimos años hemos visto a artistas de mail art participar en numerosos "Festivales de Plagiarismo" alrededor del mundo. Debido al elitismo en el mundo del arte, el plagiarismo tiene una connotación muy negativa. Este fenómeno entendido como proclamación artística aun sorprende a la gente de la misma manera que lo hizo el martillo de embutir de Laslo Toth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pertenencia o la propiedad de las ideas, como si fuesen materiales, es uno de los pilares de la Cultura Occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora: ¿realmente importa que yo haya plagiado esta última frase que habeis leido de un articulo de L.Dunn en la revista Photostatic Magazine para comprender la idea principal? De todas maneras, ¿quien es capaz de reclamar la propiedad de una idea? Si el plagio hubiera sido realizado con la intención de incitar al lector a creerlas como palabras mias, o como demanda del beneficio del mercado literario, la situación sería diferente. En cambio el plagio se ha producido para centrar la atención en el plagiarismo como herramienta para superar las premisas que establecen los fundamentos donde descansa la "civilización " Occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://neodada.net/images/thompson_front.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La idea de originalidad se vincula directamente con el concepto de privilegio desde la época Romántica. La originalidad se ve como superior a la copia y, desde este punto de vista, cualquier jerarquia puede ser justificada. En este contexto, la razón por la cual los restauradores de la escultura de Miguel Angel no son vistos como plagiarodes recae en el hecho que son considerados como conservadores de un valor material de una obra de arte, y por lo tanto, sustentan la idea de genialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, con una máquina fotocopiadora, millones de personas participan masivamente copiando, modificando y transformando ideas de otros. En el mundo de la reproducción sonora, con el desarrollo de las técnicas digitales para samplear, las posibilidades collage de plagiarismo son estudiadas en la actualidad no solamente como "la vanguardia" (John Oswald ha ideado el término "plunderphonic" (plunder: desembozador) para aplicar el plagiarismo en el audio como prorrogativa en su "Mistery Tape Laboratory"), sino tambien en el realismo de la música popular (numerosas son las canciones plagiadas que se convierten en himnos del momento, sobre todo en géneros menos masificados como el hip.hop, el drum,n,bass o amboiente). Dada la situación, ¿lamentamos realmente el colapso de la "vanguardia" carente de recursos.? ¿O animamos a la difusión del plagiarismo?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta cuestión implica la reafirmación del plagiarismo como potencia revolucionaria. Las acciones de los plagiaristas subvierten los conceptos de valor, basados en el tiempo productivo y en la dificultad de producción y, consecuentemente en la politica económica que sustenta el capitalismo. He escrito esta última frase, pero la he cogido de Stewart Home, que fué organizador del Festival de Plagiarismo. Par algunos, el plagiarismo como técnica artística es el summun del cinismo del postmodernismo. Para otros, el plagiarismo representa un intento para exponer y exploltar, de una vez por todas, el individualismo burgués. Plagiarismo en este sentido es una forma de negación que implica re-inventar el lenguaje de aquellos que nos controlan. Mediante la creación de nuevos significados, el plagiarismo actuacomo la negación de una cultura que busca su justificación ideológica en aquello "único". En comparación, el apropiacionismo post-moderno el muy diferente del plagiarismo. Mientras que la teoria post-moderna falsamente afirma que ya no hay ninguna realidad básica, los plagiaristas reconocen que el poder es siempre realidad en la sociedad histórica. Recondicionando imágenes dominates a través de la manipulación consciente de elementos pre-existentes, mediante la subjetivización, los plagiaristas aspiran a crear una realidad diferente a la pesadilla mediática dictada por el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://neodada.net/lenin/images/Lenin_Drogy_front.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este aspecto, las huelgas de arte propuestas no solamente son un ataque a la noción de creatividad del arte, sino que pueden ser vistas simbolicamente como un atentado de los artristas para purgarse del valor capitalista de la "originalidad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Similarmente, la utilización de nombres múltiplos (p.e. Karen Eliot, Monty Catsin o Luther Blissett) ataca la vaca sagrada de la originalidad. El arte pone énfasis en la individualidad, la posesión y la creación. Encontramos tanto el plagiarismo como los actos "de arte vandálico" chocantes porque el "genio individual" perpanece sunergido en nuestra consciencia como justificación de la propiedad privada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plagiarismo es necesario. El progreso lo implica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No más obras maestras!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317424-109545318921266732?l=horroralvacio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/109545318921266732/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317424&amp;postID=109545318921266732' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109545318921266732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109545318921266732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/2004/09/manifiesto-no-mas-obras-maestras.html' title='manifiesto no mas obras maestras'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317424.post-109512780178034090</id><published>2004-09-13T18:58:00.000-07:00</published><updated>2004-09-14T15:06:50.203-07:00</updated><title type='text'>horror horror horror al vacio!!!!!!</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img style="WIDTH: 351px; HEIGHT: 316px" height="456" src="http://www.institutdrahomira.com/images/artworks/misc/thebasicrulesoflife.jpg" width="389" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;TESIS SOBRE FEUERBACH&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;La falla fundamental de todo el materialismo precedente (incluyendo el de Feuerbach) reside en que sólo capta la cosa (Gegenstand), la realidad, lo sensible, bajo la forma del objeto (Objekt) o de la contemplación (Anschauung), no como actividad humana sensorial, como práctica; no de un modo subjetivo. De ahí que el lado activo fuese desarrollado de un modo abstracto, en contraposición al materialismo, por el idealismo, el cual, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, en cuanto tal. Feuerbach aspira a objetos sensibles, realmente distintos de los objetos conceptuales, pero no concibe la actividad humana misma como una actividad objetiva (gegenständliche). Por eso, en La esencia del cristianismo, sólo se considera como auténticamente humano el comportamiento teórico, y en cambio la práctica sólo se capta y se plasma bajo su sucia forma judía de manifestarse. De ahí que Feuerbach no comprende la importancia de la actividad "revolucionaria", de la actividad "crítico-práctica".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;II&lt;br /&gt;El problema de si puede atribuirse al pensamiento humano una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad del pensamiento –aislado de la práctica- es un problema puramente escolástico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;III&lt;br /&gt;La teoría materialista del cambio de las circunstancias y de la educación olvida que las circunstancias las hacen cambiar los hombres y que el educador necesita, a su vez, ser educado. Tiene, pues, que distinguir en la sociedad dos partes, una de las cuales se halla por encima de ella.&lt;br /&gt;La coincidencia del cambio de las circunstancias con el de la actividad humana o cambio de los hombres mismos, sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IV&lt;br /&gt;Feuerbach parte del hecho de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso y otro terrenal. Su labor consiste en reducir el mundo religioso a su fundamento terrenal. Pero el hecho de que el fundamento terrenal se separe de sí mismo para plasmarse como un reino independiente que flota en las nubes, es algo que sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de este fundamento terrenal consigo mismo. Por ende, es necesario tanto comprenderlo en su propia contradicción como revolucionarlo prácticamente. Así pues, por ejemplo, después de descubrir la familia terrenal como el secreto de la familia sagrada, hay que aniquilar teórica y prácticamente la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img style="WIDTH: 315px; HEIGHT: 299px" height="436" src="http://www.institutdrahomira.com/images/artworks/misc/thesmiths.jpg" width="359" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Feuerbach no se da por satisfecho con el pensamiento abstracto y recurre a la contemplación (Anschauung); pero no concibe lo sensorial como actividad sensorial-humana práctica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;VI&lt;br /&gt;Feuerbach resuelve la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto e inmanente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.&lt;br /&gt;Feuerbach, quien no entra en la crítica de esta esencia real, se ve, por tanto, obligado:&lt;br /&gt;1º, a prescindir del proceso histórico, plasmando el sentimiento religioso de por sí y presuponiendo un individuo humano abstracto, aislado.&lt;br /&gt;2º. La esencia sólo puede concebirse, por tanto, de un modo "genérico", como una generalidad interna, muda, que une de un modo natural a los muchos individuos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;VII&lt;br /&gt;Feuerbach no ve, por tanto, que el "sentimiento religioso" es, a su vez, un producto social, y que el individuo abstracto que él analiza pertenece a una determinada forma de sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;VIII&lt;br /&gt;Toda vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría al misticismo encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.&lt;br /&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;X&lt;br /&gt;Lo más a que puede llegar el materialismo contemplativo, es decir, el que no concibe lo sensorial como una actividad práctica, es a contemplar a los diversos individuos sueltos y a la sociedad civil.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;X&lt;br /&gt;El punto de vista del materialismo antiguo es la sociedad civil; el del materialismo moderno, la sociedad humana o la humanidad social.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;XI&lt;br /&gt;Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;karl marx&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317424-109512780178034090?l=horroralvacio.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://horroralvacio.blogspot.com/feeds/109512780178034090/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317424&amp;postID=109512780178034090' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109512780178034090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317424/posts/default/109512780178034090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://horroralvacio.blogspot.com/2004/09/horror-horror-horror-al-vacio.html' title='horror horror horror al vacio!!!!!!'/><author><name>horror vacui</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16331682759056380474</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
